Valores Culturales

La Identidad

La identidad es aquello que nos diferencia, nos define y nos hace sentir en casa. La conservación de la cultura local es de vital importancia para el desarrollo y bienestar de las comunidades; en especial para las interesadas en trabajar con el turismo, ya que les permite diferenciarse de otros destinos y sumar valor a los atractivos naturales.

Algunas características de la cultura ibereña permanecen vivas, mientras que otras están en franco peligro de extinguirse, por lo que urge la búsqueda de estrategias para frenar este proceso y poner en valor lo nuestro.

Idealmente estas estrategias deberían ser consensuadas entre el estado, ONG y empresas, buscando el apoyo de las comunidades como principales guardianes del patrimonio que les pertenece. No se trata de estar en contra de la evolución natural de la cultura, sino de tener conciencia plena de los valores implícitos en ella y diseñar estrategias que permitan una adaptación de estas sociedades al mundo contemporáneo conservando su identidad y belleza.

Es muy importante fortalecer la conciencia colectiva de que consumir lo que se produce localmente, sean estos bienes materiales o intangibles, tiene un impacto benéfico en la comunidad. Estos beneficios no solo se traducen en bienes económicos sino también en la pervivencia de usos y costumbres como la música, la danza, la gastronomía, la artesanía y la arquitectura.

El respeto y la valoración de las personas guardianas de saberes y promotoras de la cultura, como músicos, poetas y artesanos, debería formar parte de lo que se transmite a las generaciones presentes y futuras.

Los medios masivos de comunicación, si bien representan una ventaja en muchos aspectos, también implican un peligro para la cultura local, ya que rápidamente son adoptadas modas y costumbres de otros lugares remotos, que no tienen nada que ver con los propios, ocupando un nicho que antes también era el de la expresión local.

La fragmentación entre hombre-naturaleza-cultura local empieza a ser notoria en distintos ámbitos de la vida cotidiana: la falta de arbolado en los pueblos o el reemplazo de las especies nativas por las exóticas; el cambio sufrido en el paisaje, antes con un horizonte lejano y ahora cercado por una cortina de árboles de forestación; la desaparición de las huertas y la aparición de menúes tipo fast food suplantando la gastronomía local, la desaparición de las faldas para dar lugar a los jeans elastizados y el machimbre o los descartes de la industria maderera suplantando el barro o los juncos como materiales de construcción.