Valores Culturales

La Casa Correntina

La arquitectura vernácula de Corrientes tiene una innegable influencia guaraní, donde el tekoá, más que una aldea, es el lugar donde uno puede desarrollarse como ser en relación a otros. Tekó quiere decir “ser” y tekoá “lugar”, de ahí que podamos traducir “aldea donde ser”.

Esta influencia es visible aún hoy en la vivienda correntina, donde hay un espacio único de convivencia familiar –no muy grande– y un amplio patio o lugar de estar semicubierto, donde se realizan las funciones de cocinar, comer y compartir.

Una tipología característica de la zona es la denominada kuláta jiovai, consistente en un espacio central semicubierto que funciona como comedor o sala de estar y está cerrado por dos habitacionales enfrentadas.

La posterior influencia de la arquitectura colonial supo adaptar las galerías o corredores como espacio de protección del clima y también como lugar de reunión y encuentro.

Estas casas se caracterizan, además, por no tener paredes portantes sino con función de cerramiento, ya que la techumbre está sostenida por maderas de mediano porte. Las paredes son generalmente de barro, con un sistema llamado de estanteo o de juncos en la zona noroeste, donde el suelo es más arenoso.

Dentro de los techos a dos aguas, tan característicos de los ranchos en Iberá, los más frecuentes son hechos con jayahpé o juncos, o con tejas realizadas con palma. En los poblados fueron más populares las tejas “musleras” (por ser moldeadas sobre los muslos) y con posterioridad las españolas o francesas.

El patio sigue siendo hoy un lugar muy importante en este tipo de viviendas, generalmente con un suelo de tierra apisonada y sin césped (a fuerza de tanto barrido, carpido y uso cotidiano) y una sombra copiosa prodigada por los árboles. También es el lugar donde se encuentran las capillas familiares realizadas en honor a un santo del que se es devoto. Estas capillas suelen recibir mayores cuidados que la casa ya que son guardianas de las más preciadas imágenes religiosas, muchas de las cuales son herencia de las reducciones jesuíticas.

En algunos poblados de Iberá, incluso en parajes más alejados, este estilo comienza a ser cambiado (en su tipología o en los materiales) por otro que poco nos identifica o que remite a lo industrial, además de resultar inadecuado para nuestro clima, tal es el caso de las construcciones con machimbre o costaneros desechados por los aserraderos, o ladrillos huecos.